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AMAR Y AYUDAR A LOS NIÑOS..., ESE ES SU CAMINO

Rosalba Cordero (atrás) enseñando El Camino a la Felicidad en una escuela primaria en Ciudad de México, una de las más de 1835 escuelas que ha visitado.
Rosalba Cordero está más feliz cuando salvaguarda el bienestar y el futuro de los jóvenes y los niños con El Camino a la Felicidad.

“Hay una falta de atención para los niños. Los padres están trabajando y los niños están abandonados. La delincuencia aumenta porque los niños siguen a los traficantes de drogas. Ellos quieren dinero y están buscando cualquier forma de salir de sus vidas”, dice Cordero.

Ella ve dos oportunidades para guiar la vida de un niño a una de felicidad: inculcarles desde temprano los preceptos de El Camino a la Felicidad o levantarlos donde se han caído y rehabilitarlos.

“Este pequeño libro es tan fácil y tan poderoso que con solo aplicarlo en tu vida te cambiará para siempre”, dice ella.

Con el objetivo de guiar a un niño a vivir una vida feliz, Cordero y su organización sin fines de lucro, Desarrollo Social y Recuperación de Valores, están trabajando para llegar a todos los escolares en México antes de que recurran a las drogas o al crimen.

En los últimos 17 años, ellos han impartido talleres en 1835 escuelas, alcanzando a varios millones directamente. Como un ejemplo de cómo esto puede pasar, el grupo de Cordero es parte de un taller de colaboración único. Presentadores de organizaciones tan diversas como Alcohólicos Anónimos y la Oficina del Procurador General de México visitan escuelas primarias y se hacen cargo del día. Cada estudiante asiste a ocho horas de talleres, de las cuales una hora completa es de El Camino a la Felicidad. Los niños son disuadidos del crimen y las drogas y se les inculcan los 21 preceptos. En nueve años, han visitado 621 escuelas, llegando a más de 439 848 niños.

No es raro que un niño venga a Cordero, llorando: “¿Qué puedo hacer porque mis padres me golpean? Y yo los amo”. Ya que muchos todavía están aprendiendo a leer, los envía a casa con El Camino a la Felicidad y hace que les pidan a sus padres que les lean en voz alta el capítulo: “Ama y Ayuda a los Niños”. La reconciliación es inevitable.

Desde entonces el programa ha avanzado a las escuelas secundarias. Y cuando Cordero enseña una clase, a veces hasta la mitad de los jóvenes exclaman: “¡Oye. Te recuerdo con el librito!”, habiéndola conocido tres años antes en la primaria.

Pero miles de jóvenes no son tan afortunados y terminan en prisión. Para ellos, todavía hay un camino.

Cordero y su equipo fueron invitados por el Ministro de Seguridad Pública de México para establecer programas en seis centros de detención para jóvenes. Durante tres años, han alcanzado a miles de delincuentes juveniles, enseñándoles los 21 preceptos, tales como: “Cuida de Ti Mismo”, “No Robes” y “Sé Digno de Confianza”.

Pero el precepto que les impacta más es “Sé Competente”.

“Ellos ven cómo van a encarar la vida cuando estén fuera de la cárcel”, dice Cordero, señalando que muchos recurren al crimen solo después de fracasar en un trabajo honesto. Sin embargo, después de entregar el programa, Cordero comentó: “Hubo una reducción del crimen y la violencia en las cárceles”.

Cuando sean liberados, estos exdelincuentes tendrán la brújula moral que les faltaba y por lo tanto les irá mucho mejor esta vez. “Estoy feliz porque podemos concienciar a las personas y ayudarles a los niños a encontrar soluciones en sus vidas”.

Y Cordero no está descuidando la educación superior. Ella tiene una solicitud para impartir talleres en 34 universidades y a los 50 000 estudiantes inscritos. Quién sabe, tal vez algunos de estos jóvenes adultos levanten la mano y digan: “¡Oye! ¡Yo te recuerdo con el librito!”, una expresión perdurable de todas las vidas que Rosalba Cordero ha tocado con El Camino a la Felicidad.

“Este pequeño libro es tan fácil y tan poderoso que con solo aplicarlo en tu vida te cambiará para siempre”, dice ella.


DONA

La Fundación de El Camino a la Felicidad Internacional trabaja para revertir la decadencia moral de la sociedad restableciendo la confianza y la honestidad, por medio de una amplia distribución de los 21 preceptos. Las donaciones apoyan la producción y distribución del librito de El Camino a la Felicidad y del material del plan de estudios.